En este taller Wayne y O’Neill presentaron un balance histórico de la tradición documental latinoamericana radical ubicándola en un contexto político y cultural a través de las obras de los cineastas, Santiago Pérez de Cuba y los argentinos Fernando Solanas, Octavio Getino, Ernesto Ardito y Virma Molina.
Acerca de la importancia del documental Wayne comentó que el mismo tiene como propósito, “elevar la sofisticación cultural del público, esto forma parte del trabajo educativo del documental”.
Wayne aseguró que, “el cine latinoamericano recibió una fuerte herencia del Neorrealismo italiano, por ser el primer modelo de realización de películas de ficción que realmente se apartó de los parámetros de Hollywood”, así mismo explico, “se basaron en historias de la vida cotidiana que tenían drama y eran tan interesantes como las historias fantásticas y espectaculares de los estudios de Hollywood”.
Por su parte Deirdre O’Neill refirió que el tema de los grandes contrastes en la sociedad tanto espaciales como sociales, las diferencias entre las partes industrializadas de los países de América Latina y el campo, o los barrios pobres y los muy ricos, son marcadas diferencias que siempre han sido temáticas importantes en la tradición documental en América Latina. Para O’Neill, parte del contexto de esta tradición fue la lucha contra los dictadores militares y también contra la injerencia de EE.UU.
“El documental no refleja simplemente una realidad fija, también analiza y construye un argumento sobre la realidad”, expresó.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de disfrutar de la proyección de las películas Now (1965) y JBJ (1965) realizada por Pérez, películas que reinventaron el montaje dialéctico desarrollado por el ruso Sergei Esenstein para presentarlo a una nueva generación que sólo conocía el estilo y las imágenes de la cultura de masas. Este taller finalizó con 2 sesiones prácticas donde los asistentes tuvieron la oportunidad de editar un documental junto a los ponentes.
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