Esta actividad contó con la participación de Miguel Fernández, Gerente Nacional de regiones de la Fundación Misión Che Guevara; Morela Barreto, Secretaria Ejecutiva de Misión Ciencia; María Teresa de Freitas, Gerente de Planificación del Instituto Nacional de Tierras y Víctor Álvarez, Coordinador de la Línea de Investigación Nuevo Modelo Productivo del CIM.
María Teresa de Freitas, comentó con respecto a la Misión Zamora que “desde el 2003 hasta el 2008 se ha regularizado 101.594 unidades de producción”, además aseguro que más de 110 mil familias se han beneficiado por la entrega de unidades regularizadas como cartas agrarias y adjudicación de títulos, entre otros.
Freitas refirió que actualmente se desarrollan 21 pueblos comunales a nivel de 8 estados para beneficiar alrededor de 400 familias dentro o cerca de los Fundos Zamoranos.
Por su parte, Miguel Fernández expresó que la Misión Che Guevara inició con 41.760 lanceros a nivel nacional, de los cuales el 48% actualmente están en formación distribuidos en los frentes de alimentación, comercio y servicios, industria, textil, turismo y vivienda.
Así mismo, comentó, “luego de varios acercamientos a la Corporación Venezolana de Industrias Intermedias (Corpivensa) y su programa 200 fábricas socialistas, la Fundación Misión Che Guevara estima insertar a un 40% de los lanceros y lanceras como operarios de las primeras 67 fábricas socialistas”.
También la Misión Ciencia presentó un balance sobre su gestión destacando el proyecto sobre Redes Socialistas de Innovación Productiva (RSIP), las cuales son una nueva revisión de los proyectos de larga data que ha venido desarrollando el Ministerio del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología. Según Morela Barreto, Secretaria Ejecutiva de Misión Ciencia, “el objetivo de estas redes es aprovechar y desarrollar las capacidades y recursos de las comunidades para favorecer el desarrollo humano, la productividad y la inclusión social”.
Barreto refirió que, “para la Misión Ciencia la apropiación social del conocimiento es una herramienta fundamental de nuestras comunidades en el desarrollo de su propio potencial productivo, social y comunitario”.
Entre los beneficios de la construcción de estas redes destacan: la inclusión social, la organización comunitaria, la participación activa y protagónica de los productores y el apoyo científico y tecnológico a través del MPPCT, entre otros.
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